sábado 24.08.2019
TE LO DIGO EN SERIE

'Hierro', tan sólida como el metal

Hay en Hierro un punto de inflexión que delata el perfecto engranaje de su trama. Justo a la mitad de su metraje ya se ha despejado el misterio del quién, pero el qué, cómo, dónde y por qué, los mandamientos periodísticos por definición, no solo mantienen la tensión sino que incluso la acrecientan. Quien, a estas alturas, añada la especificidad española con objeto de minusvalorar una serie no sale bien parado en ninguno de los supuestos.

O es por premeditado desconocimiento, ya dijo don Antonio Machado que “todo lo que se ignora, se desprecia”, o es por nutrir una pose que, de tan presuntamente postmoderna, huele desde hace tiempo a naftalina. En Hierro convergen todos los factores, en el orden que se quiera pues no altera el producto, para lograr lo que es.

Es decir, una serie de factura impecable con un guión sobrio en el mejor sentido de la palabra y un espléndido elenco de intérpretes que conforma, en conjunto, un tetris audiovisual que nada tiene que envidiar a nada ni a nadie. Es posible, que el núcleo sobre el que pivota la acción, un asesinato a resolver en un entorno pequeño y asfixiante, o la presencia de una jueza ajena a esa sociedad recién llegada a la isla (una inconmensurable, una vez más, Candela Peña) no constituya un prodigio de originalidad.

Serie de factura impecable con un guión sobrio en el mejor sentido de la palabra y un espléndido elenco que conforma, en conjunto, un tetris audiovisual que nada tiene que envidiar a nada ni a nadie

Sin embargo, lo que es seguro es que con esos mimbres, los hermanos Coira (Jorge en la dirección y José en el guión) captan, mantienen y aumentan a lo largo de los ocho capítulos el interés del espectador y eso en sí, por poco frecuente, ya es del todo original.

Como lo es, también por el riesgo que supone, convertir a la propia isla en un personaje protagonista sin caer en la tentación del publirreportaje turístico. Sus paisajes, de una belleza salvaje, por cierto, contextualizan la trama, pero no se imponen a ella. La relación entre la jueza Montes y Díaz, un personaje lleno de matices que Dario Grandinetti sortea con maestría, viene a ser la orografía escarpada de ese paisaje humano por el que transita la autoridad del cargo versus la vulnerabilidad de la persona, su contexto familiar o el peso de los prejuicios sociales que convierten la sospecha en culpa con solo pulsar un interruptor.

Entre esas aguas procelosas emerge el abnegado y profesional sargento Morata, referente pragmático y terrenal, interpretado por un Juan Carlos Vellido en estado de gracia, con un repertorio gestual interminable para encajar las inesperadas órdenes de su señoría Montes, y un grupo de jóvenes actores y actrices canarios que contribuyen a hacer de Hierro una serie tan sólida como su nombre indica.

'Hierro', tan sólida como el metal