miércoles 23/9/20
CULTURA

Muere Ennio Morricone, el hombre que nos hacía silbar

El hombre que nos hacía silbar

Sin saberlo, a poco que uno haya tenido cierta pericia al silbar, en algún momento de su vida le habrá salido algo alumbrado por Ennio Morricone. El autor de algunas de las bandas sonoras más inolvidables de la historia del cine ha fallecido a los 91 años.

Una vida longeva, intensa y aprovechada. Algunas de sus obras muy vinculadas al esplendor almeriense del spaghetti western, como La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo, Por un puñado de dólares y Hasta que llegó su hora, compuestas entre 1964 y 1968 y fruto de su cercana relación con su amigo de la infancia y luego director, Sergio Leone.

Ennio soñaba con ser un ajedrecista de alto nivel, con opciones de ganar el campeonato del mundo, o, en su defecto y algo más corriente, aspiraba a ser médico

Morricone es pues parte de Almería sin haber pisado nunca esta tierra. Junto a su compatriota Nino Rota o John Williams (este y Morricone recibieron el Princesa de Asturias de las Artes de este año), por aportar tres nombres legendarios, forma parte del olimpo musical cinematográfico por derecho propio.

Sin embargo, se tenía más por un asalariado de lujo. “Mi estilo, decía, es el de la película”, un aserto con el que dejaba bien claro que él trabajaba para el director. Llegar a la cumbre de la música con una endeble vocación no deja de tener su mérito.

Ennio soñaba con ser un ajedrecista de alto nivel, con opciones de ganar el campeonato del mundo, o, en su defecto y algo más corriente, aspiraba a ser médico. Como acabó ya es historia. El hombre que nos hizo silbar descansa en paz.

Muere Ennio Morricone, el hombre que nos hacía silbar