martes 20/10/20

¿En qué manos estamos?

Si estremecen los datos sobre los rebrotes de Covid-19 en Andalucía en general y en Almería en particular -ayer mismo llamaba la atención sobre ello el director médico de Torrecárdenas- tanto o más lo hace la inoperancia de la Junta de Andalucía. No debe ser casual que dos de los hechos recientes más lamentables que aúnan la falta de civismo y la laxitud de la Administración se hayan dado en territorio andaluz. Por un lado, la corrida de toros del Puerto y, por otro, ese concierto de un grupo en Marbella en el que su cantante pedía a los asistentes que se quitaran la “puta mascarilla”. Ese control de aforos ya no es culpa de Fernando Simón ni de Pedro Sánchez.

Por toda respuesta, el Gobierno de la derecha andaluza anda desvelado por si debe aumentar el número de Consejerías, de altos cargos y del personal enchufado que se deriva

Quien es competente para ello, valga la contradictio in terminis, es el Gobierno PP-C’s y su responsable directo, si es que aparece algún día, se apellida Moreno Bonilla. Mientras se multiplica el número de afectados, los ingresos en hospitales o se triplican los contagios en la autonomía en la última semana, Andalucía sigue a la cola en test PCR, no se contratan rastreadores, no se cubren bajas del personal sanitario, se va a prescindir de hospitales como el de la Cruz Roja de Almería y los Centros de Salud siguen cerrados por las tardes.

Estos son hechos, no opiniones. Por toda respuesta, el Gobierno de la derecha andaluza anda desvelado por si debe aumentar el número de Consejerías, de altos cargos y del personal enchufado que se deriva. Estas cosas quitan mucho tiempo para ponerse a pensar en qué se invierten los 600 millones asignados por el Gobierno Central para afrontar la crisis sanitaria. Lo primero es lo primero. Así nos va.

¿En qué manos estamos?