martes 20/10/20

Mientras llega el civismo pongan más recursos

“¡Cuán bella es la humanidad! Oh, mundo feliz, en el que vive gente así”. Esta exclamación del personaje de Miranda en La Tempestad de Shakespeare no deja de ser eso, un brevísimo pasaje de una obra de teatro. La realidad es otra. Y la política está para gestionar la realidad y no para suspirar por un mundo feliz. Ya lo hizo Huxley, con cierta retranca, en su novela del mismo nombre. Viene al caso este prólogo literario para llamar la atención sobre esa reiterada apelación del equipo de gobierno de Vera al civismo ciudadano para mejorar la limpieza ¿Es tan descabellado pedir que mientras llega ese civismo se pongan más recursos públicos para mejorar la calidad de vida de la gente? ¿Es, acaso, un disparate que se multipliquen los medios cuando se multiplica hasta por cuatro la población? ¿Es una utopía que las calles dejen de estar hechas un asco?

La falta de civismo no es un problema de ahora, ni de ayer. La diferencia es que cuando se está en la oposición es un arma arrojadiza contra quien gobierna y cuando se gobierna una trinchera para diluir las propias responsabilidades. No sabemos quién tira basura cuando no debe (y si se sabe denúnciese), pero sí sabemos quién la tiene que recoger. “¿No se le cae la cara de vergüenza al equipo de gobierno?” Esta pregunta, supuestamente retórica, se la hacía literalmente el PP de Vera en sus redes sociales junto a la foto de unos contenedores casi impolutos comparados con lo que hay en estas fechas. Trataba con ello de desgastar a sus antecesores al frente del ayuntamiento. Eso sí, la misma foto hoy ya no se atribuye a la negligencia municipal sino al cochineo ciudadano. Que lo hay, claro que sí.

Lo que sí es irracional e injustificable es que, en esta situación de indignación social, el alcalde y sus concejales se hayan negado en Pleno a pedir más recursos al Consorcio con tal de molestarle, aunque sea a costa de molestar a los vecinos y visitantes

Sin embargo, tampoco parece irracional que en vez de recoger enseres dos veces al mes, en estos meses se haga de manera más frecuente. O que se habiliten unos camiones que puedan actuar de manera más ágil. Lo que sí es irracional e injustificable es que, en esta situación de indignación social, el alcalde se haya negado en Pleno a pedir más recursos al Consorcio con tal de no molestarle, aunque sea a costa de molestar a los vecinos y visitantes. A todo esto, el equipo de gobierno remite a esa milagrosa aplicación si es que funciona cuando hace falta. Que no siempre es así ni resulta eficaz. Basta darse una vuelta para confirmarlo. Si el PP, y sus entregados fieles que asumen sus tesis en las redes sociales, tiene la piel tan fina para la crítica debería replantearse si lo suyo es la gestión política.

Esto de arremeter contra el adversario, con argumentos o sin ellos, pero luego no aguantar la más mínima objeción va en contra del espíritu de algo que se llama democracia. Las mayorías absolutas no dan razones absolutas, solo la responsabilidad de gestionar lo público. Para lo bueno y para lo malo, para la foto y la tele y para aguantar los chaparrones. En caso contrario, la solución es dejarlo. Cualquiera firmaría que todos los problemas se solucionaran así.

Mientras llega el civismo pongan más recursos