sábado 24/10/20

Van un alemán, un francés y un español...

"Europa es muy importante para la salud no solo por lo que supone de paz, desarrollo y bienestar, que es el elemento que más salud nos proporciona sino por las posibilidades de mejorar tanto las medidas de prevención como los sistemas de salud y de investigación"

Que deciden que viven y trabajan en distintos países de la Unión Europea, que pueden llevar mercancías de uno a otro, pero que si se ponen enfermos la cosa se complica. Es mejor que les pille cerca de casa porque es realmente difícil entender en la práctica los sistemas de salud de los vecinos. Como ejemplo, el edificio que alberga la Dirección de Salud y Consumo de la Comisión Europea en Bruselas, tiene 4 de sus 5 plantas dedicadas a Consumo y solo una a salud. A pocas manzanas, en el edificio Berlaymont, los Comisarios de Salud, ex ministros de Malta y de Chipre durante 10 de los últimos 15 años, dirigen la escasa política europea de salud.

Cuando hablamos de construir una Europa para las personas en la que se consoliden y amplíen derechos tenemos que incluir los que tienen que ver con nuestra salud. Europa es muy importante para la salud no solo por lo que supone de paz, desarrollo y bienestar, que es el elemento que más salud nos proporciona sino por las posibilidades de mejorar tanto las medidas de prevención como los sistemas de salud y de investigación.

Bajo la tutela de las instituciones comunitarias nuestros sistemas de salud deben confluir en carteras de servicios, como por ejemplo en salud bucodental donde tenemos enormes disparidades territoriales. Podemos confluir en normas de acceso a la atención sanitaria y debemos ser capaces de beneficiarnos todos de los centros y equipos de excelencia que hay en los diferentes estados de manera más simple, facilitar la formación y movilidad de los profesionales a los mejores centros del continente para aprender y para proyectos de investigación conjuntos que beneficien no sólo a la industria de los estados miembros sino a sus ciudadanos.

Si apostamos por mecanismos que permitan compartir la información sanitaria para mejorar la atención sanitaria y la investigación países como nosotros podremos mejorar mucho la atención a los millones de personas que nos visitan cada año haciendo que se sientan más seguros y mejor tratados

El consenso político puede hacer que disfrutemos de entornos con menos tabaco y alimentos más saludables y más próximos en su producción, y de más conciliación laboral. Si apostamos por mecanismos que permitan compartir la información sanitaria para mejorar la atención sanitaria y la investigación países como nosotros podremos mejorar mucho la atención a los millones de personas que nos visitan cada año haciendo que se sientan más seguros y mejor tratados.

Nos enfrentamos a problemas similares, los derivados de las desigualdades y de los estilos de vida cada vez más parecidos como el sedentarismo, el envejecimiento y la soledad. Una Europa más fuerte tiene que ser más sana y eso es que sus ciudadanos crezcamos en disfrute de derechos y protección.

Las elecciones europeas tienen la virtud de la complejidad institucional y la distancia, lo que en este contexto hiper electoral pueden generar cansancio mental, pero son la gran oportunidad de trasladar la pasión por la construcción del bienestar común al resto de vecinos que andan también saliendo de sus crisis y con sus populistas despertando miedos. Y es que paradójicamente no puedo evitar ponerme serio cuando pienso en un alemán, francés y un español, enfermos, que van por Europa...

Van un alemán, un francés y un español...