martes 20/10/20

La democracia no empaña nada

España es, o debería ser, un estado aconfesional en cualquier tiempo o circunstancia

Paso de Semana Santa en Huércal-Overa
Paso de Semana Santa en Huércal-Overa

La evocación de la Semana Santa de quienes ya tenemos una edad, en concreto mucha, va ligada a la televisión de entonces sin programación o, a lo sumo, con alguna película religiosa y a esa radio emitiendo música sacra o clásica. Nada de cine, nada de teatro, nada de diversión y mucho potaje. De eso hace ya una Dictadura, tiempo más que suficiente para, desde el absoluto respeto a toda creencia, poner cada cosa en su estante correspondiente. Que el alcalde de Huércal-Overa suspenda todo acto electoral o prohíba carteles visibles en el trayecto de las procesiones huele a naftalina.

España es, o debería ser, un estado aconfesional. Obviamente, no lo dice este humilde servidor sino el artículo 16.3 de esa Constitución que, de tan flexible según sean unos u otros los intereses de quien la evoque, bien podría acabar de contorsionista en el Circo del Sol. Quien quiera ver en esta opinión, tan legítima como otra, un ataque al catolicismo y a las tradiciones en su derecho está. Allá cada cual.

El derecho a equivocarse es sagrado, nunca mejor dicho en este contexto. No es contra nadie sino a favor de. Es decir, a favor de que la democracia, que tantas vidas costó y tantas truncó, no se vea alterada por celebraciones que, por mayoritarias que sean, no representan al conjunto de la ciudadanía. El Parlamento sí. Otra cosa es que se quiera votar o no.

Por tanto, que el alcalde recurra al verbo ‘empañar’ para justificar su decisión resulta, francamente, insólito. Por no hablar de la perfecta compatibilidad entre el calendario electoral y el culto religioso a efectos organizativos. Se trata, por tanto, de una medida ideológica que en poco o nada beneficia a la normalización de las reglas democráticas.

La democracia no empaña nada