sábado 24/10/20

El síndrome de Indalecio

No tiene por qué pasar, pero con Ciudadanos por medio nunca se sabe. El partido voluble por antonomasia ha cerrado un acuerdo con el PSOE para gobernar en Huércal-Overa. Ya fue una sorpresa en su momento que no apoyara a su “socio preferente” del PP para renovar la Alcaldía en la persona de Domingo Fernández. Sin embargo, entre los roces personales consustanciales a estas negociaciones locales y que con la formación naranja nunca se sabe si va o viene, pues la socialista Francisca Fernández es la primera alcaldesa, ya era hora que fuera una mujer, por cierto, que tendrá el municipio.

A falta de concreciones, más allá de los voluntarismos y las declaraciones de intenciones que valen para un roto y un descosido, no está de mal recordar la Legislatura de “pesadilla”, tal y como él la definió, que pasó el compañero de Fernández en Cuevas, Antonio Fernández Liria. El apoyo del concejal de Ciudadanos, Indalecio Modesto, le dio el bastón de mando pero, a buen seguro, le quitó horas de sueño.

El acuerdo programático, todavía por desvelar, se orienta en Huércal-Overa a  “llevar a cabo un proyecto transformador del municipio y en mejorar la calidad de vida de los huercalenses". Algo que, obviamente, suscribe cualquiera con independencia de ideologías. Como también "generar la estabilidad necesaria" en el gobierno municipal durante los próximos cuatro años. Ya se antoja más complicado el reto de llevar a cabo los "principales compromisos electorales de ambos partidos" tal y como se recoge en el comunicado. 

Esta semana está prevista la celebración del Pleno donde se dará cuenta de la composición del nuevo equipo de gobierno. Como se apuntaba, no tiene por qué pasar, pero las dos actas de la formación naranja son totalmente decisivas tanto para poner gobiernos como para quitarlos. El tiempo y la responsabilidad resolverán estos enigmas.

El síndrome de Indalecio