miércoles 25/11/20

Muera la ley, viva la conciencia

“Los hechos son sagrados, las opiniones son libres”. Este viejo aserto periodístico cobró protagonismo en el último Pleno del Ayuntamiento de Vera. Nadie en el Partido Popular, ni siquiera la propia implicada, negó la mayor. Y lo era en grado superlativo. Una concejala adjudica dos contratos municipales de su área de competencia, por cerca de 80.000 euros, a un grupo empresarial vinculado a una persona muy allegada. Esa es la realidad por mucho que se trate de caricaturizar por falta de argumentos sólidos.

La edil Belén Carnicer puede, como dijo, tener la conciencia muy tranquila, pero la gestión política no se debate en un confesionario ni es pasto de los libros de autoayuda. La gestión política se rige por algo llamado Ley y no por el grado de alteración de las conciencias siempre tan flexible. La literalidad de la norma (artículo 28 de la 30/1992) dice que, en casos de, por ejemplo, “amistad íntima” las autoridades y el personal de servicio de las Administraciones deben abstenerse de estos procesos.

Carnicer no lo hizo por mucho que su conciencia resplandezca. No debe ser el caso, por cierto, de la de su partido ya que el alcalde, poco después de las adjudicaciones, le despojó de sus responsabilidades sobre Obras. Qué casualidad. O no tanto. Tampoco ayer en el Pleno es que sus compañeros de gobierno mostraran gran entusiasmo en su defensa, todo sea dicho.

Para hacerse una idea, la edil Catiana Soriano, encargada de abrir el fuego del debate en el PP, recurrió en primer lugar a dos asuntos que tenían mucho que ver como es el programa de TV Sálvame o la pandemia. Por lo visto, la primera comparación pretendía, sin éxito alguno, ser sarcástica, y la segunda obtuvo un sobresaliente en ridículo. Venía a decir que con la que está cayendo con la pandemia qué se hacía hablando de esos asuntos ‘menores’ como los contratos.

Quizás no vio entre el escaso público al Delegado de Salud que se ve que tampoco tenía nada mejor que hacer pese a los rebrotes. Con estas alforjas el viaje resultó bastante patético. Que la conclusión final por parte del PP venga a ser que todo ha sido normal resulta todavía más preocupante que la firma de los contratos ¿De verdad es normal que un cargo municipal adjudique contratos a una empresa ligada a familiares o personas muy allegadas? Cámbiese pues la ley y dejemos todo al albur de la conciencia.

Muera la ley, viva la conciencia