sábado 24/10/20

Peor que decirlo es creerlo

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Uno entiende que ser alcalde enganche más que, por ejemplo, picar zanjas. Si ya lo has sido con anterioridad, como es el caso de Domingo Fernández (PP), aportas además el conocimiento de causa. Lo que no se comprende, a buen seguro por raquitismo intelectual de quien suscribe, es que diga que, ahora sí que sí, se responde la voluntad del pueblo ¿El motivo? Que el PP fue el partido más votado en Huércal-Overa. Un argumento, sin duda, de una consistencia acerada.

Por ejemplo, ¿qué partido fue el más votado en las elecciones autonómicas andaluzas? ¿quién gobierna? No es necesario ni responder. Se llama ordenamiento democrático. Unas veces te sale cara, mucha cara en el caso de algunos, luego aludiré al ya ex concejal de Ciudadanos, y otras cruz. Habrá que achacar a la euforia de recuperar el cargo estas sandeces. Lo peor no es que se diga, lo verdaderamente preocupante es que te lo creas.

El equipo de gobierno anterior era tan democrático y legítimo como lo será ahora con los matices que se quieran, que los hay y no menores. Se llama democracia, aunque con los compañeros de viaje que se ha buscado el PP para rascar poder no es extraño que se olviden de ello. Es vox populi.

Que el señor Fernández es el nuevo alcalde es un hecho. También lo es que se ha investido gracias a un concejal al que ya no quieren ni en su partido y que iba al ayuntamiento a dar el callo cuando se acordaba y, por la escasa frecuencia, se ve que es de memoria frágil. Celébrelo pues, que en su derecho está, pero grandilocuencias y milongas las justas. A poder ser, ninguna.

Peor que decirlo es creerlo