jueves 22/10/20

Perico y el torno

En tan solo dos días, el vicepresidente Iglesias ha demostrado con creces que él ha entrado en el Gobierno, pero que el Gobierno no ha entrado en él. Ya sea por nostalgia de las tertulias a la que fue tan asiduo o por olvidar su actual responsabilidad, que no es la portavocía de Podemos, la derecha más derecha, que en este país es mucho decir, se frota las manos, con o sin gel desinfectante.

Ayer fue Cayetana Álvarez de Toledo y hoy ese Espinosa de los Monteros que celebra como un segundo Mundial una pandemia que se ha llevado a la tumba a decenas de miles de personas. No me puedo creer que dentro del PP, los excesos de la aristócrata, que lo es pero que no debería ser motivo de despiste para un vicepresidente, no sienten a cuerno quemado. De hecho, así es. Con las bombas de relojería dialéctica que tira la diputada que jamás perdonará a Carmena, los ataques de Casado suenan a petardo de kiosko.

No es cuestión de tener razón o no, se trata de ser oportuno o no y de no dejar que la provocación chusca te saque del camino marcado por tu responsabilidad. Y esa no es doblegar a VOX en un rifirrafe sino hacer que sus propias medidas políticas los descalifiquen

Y eso que el líder, o lo que sea, de la oposición pone de su parte. Una de las últimas que se le conoce es comparar las coacciones del 23-F con las derivadas de la crisis sanitaria. Por no merecer la pena reparar en el disparate sí habrá que hacerlo en que el portazo de Vox a la comisión de reconstrucción a causa de la intervención de Pablo Iglesias les tiene un día más como, al menos, coprotagonistas de la actualidad política. Y van ya unos cuantos.

Es más grave cuando el cometido que te llevaba al Parlamento era, entre otras cosas, presentar medidas fiscales fundamentales para reactivar la economía desde una óptica redistributiva ¿Lo ha hecho el vicepresidente? Por supuesto, hasta ahí podíamos llegar. Sin embargo, él, que tan vinculado está a los medios de comunicación, sabe como el primero, o debería, que acusar de golpistas a VOX iba a traer secuelas en los titulares.

No es cuestión de tener razón o no, se trata de ser oportuno o no y de no dejar que la provocación chusca te saque del camino marcado por tu responsabilidad. Y esa no es doblegar a VOX en un rifirrafe sino hacer que sus propias medidas políticas los descalifiquen. 

¿Por qué no obligarles a que se pronuncien de manera explícita sobre si están o no de acuerdo en subir los impuestos a los más ricos? Sabemos que no, pero que lo digan y lo leguen a la posteridad. Con el portazo de hoy esto y otros enredos venideros se los ahorran. La política de Perico y el torno no parece que dé muchos réditos.   

Perico y el torno