miércoles 25/11/20

A mi que me registren

No se sabe si por influencia de Sartre, el PP de la comarca se aplica mucho aquella frase del filósofo existencialista francés. “El infierno son los otros”. En una versión mucho menos intensa, más propia de este verano, se podría equiparar a aquel “la culpa fue del chá chá chá”. En todo caso, del PP, cuando gobierna, nunca...

No se sabe si por influencia de Sartre, el PP de la comarca se aplica mucho aquella frase del filósofo existencialista francés. “El infierno son los otros”. En una versión mucho menos intensa, más propia de este verano, se podría equiparar a aquel “la culpa fue del chá chá chá”. En todo caso, del PP, cuando gobierna, nunca. Ha querido el destino, porque las casualidades en política no existen, que en apenas un par de días tanto los equipos de gobierno de Vera como de Pulpí se hayan dedicado con denuedo a tirar balones fuera sobre su gestión.

El problema de las redes sociales es que su efecto boomerang, a veces, te deja en el más absoluto de los ridículos. Un clamoroso ejemplo se ha dado con la limpieza, o mejor dicho la falta de ella, en Vera. Hace algo más de un año, el PP de la localidad bramaba contra el entonces equipo de gobierno porque los enseres y la suciedad acorralaban a los contenedores.

El problema de las redes sociales es que su efecto boomerang, a veces, te deja en el más absoluto de los ridículos. Un clamoroso ejemplo se ha dado con la limpieza, o mejor dicho la falta de ella, en Vera

Hoy que la situación tira a peor, basta ver las fotos de las redes que el equipo de gobierno omite, pero que el ciudadano padece, el alcalde y su equipo de lavan las manos. Ya se sabe que está recomendado por el coronavirus, pero en esta versión metafórica equivale a falta de compromiso y a desidia.

Hace menos de una semana que el PP se ha opuesto a pedir al Consorcio, se ve que por no molestar, más contenedores y mejores servicios de limpieza de los mismos. Una irresponsabilidad que no la tapan las fotos de los concejales haciendo lo poco que hacen, para lo mucho que cobran, y vendiéndolo como si fuera una hazaña. “Hoy hemos limpiado tal calle” ¿Y qué pensaban? ¿No limpiar ninguna?

En el caso de Pulpí, el estado visible y lamentable de algunos parques, incluido el Jardín Botánico, ha sido el detonante. La argucia en este caso es decir que si se critica el mal estado se critica a los trabajadores. Viniendo de un partido que promulgó la reforma laboral más lesiva para sus intereses invitaría a la risa si no fuera porque no tiene maldita la gracia.   

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