martes 20/10/20

Un poquito de por favor

"¿Sería mucho pedir que todo fuera más normal? Es decir, si una Diputación, que para eso está y que para eso cuenta con fondos públicos costeados por la ciudadanía, no parchea una carretera ¿Quién lo va a hacer?"

Si hay algo que a uno le duele como contribuyente, más que su aportación tributaria, es que quienes han de gestionar la parte alícuota del dinero que se te confisca en aras del bien social, al menos en teoría, te tomen por tonto. La proximidad de elecciones obra un efecto intensificador, casi atosigante, en esta irritante costumbre ¿Sería mucho pedir que todo fuera más normal? Es decir, si una Diputación, que para eso está y que para eso cuenta con fondos públicos costeados por la ciudadanía, no parchea una carretera ¿Quién lo va a hacer?  ¿Alguien sabe de algún frutero que vaya por la calle vociferando que esa mañana ha vendido una naranja o media sandía? Raro será. Como el valor en la mili, se da por supuesto. Pues eso. Que no dice uno, Dios o quien corresponda le libre, que las instituciones no vendan su mercancía, pero, a ser posible, con un poquito de por favor.

Me explico o lo intento.  Que -tal y como refleja hoy este medio- renovar el firme de unas carreteras derive en "un beneficio para toda la ciudadanía, sea un elemento dinamizador de la economía, facilite la salida de la producción local, redunde en el empleo, incrementa la seguridad e incentiva el turismo", pues, oiga, como que, una de dos y depende de con qué pie te hayas levantado, o da un poco de rubor leerlo o te echas unas risas. No sabía uno que tapar un parche pudiera transformar de manera tan radical la sociedad. Y eso que, pese al énfasis, no debe ser la primera vez que se hace. Quien más quien menos ha visto a operarios asfaltar una carretera y, francamente, no hay constancia de desmayos, salvo por el calor que desprende la maquinaria, ante la contemplación de este prodigio del mundo desarrollado.

Si a esta cumbre del exceso lírico se suma la estructural manía institucional, muy notoria en la Diputación almeriense, por cierto, de presentar la inversión, la misma varias veces muy a menudo, como si en vez de salir de los bolsillos de los de siempre procediera de la hucha de su presidente o adláteres, pues ayudar, no ayuda.  Menos en periodo de declaración de la renta que, ya le digo yo aunque seguro que algo intuía, que si le sale a pagar no va a venir ni la Diputación ni nadie a apoquinar por usted. Financia parte del asfaltado sí o sí aunque luego la foto se la hagan otros.

Un poquito de por favor
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